
Es la instancia en la que emergen las comúnmente denominadas: ideas generatrices o generadoras, entendidas como conceptos con cierta capacidad de evolucionar para constituirse en un objeto de diseño; esta capacidad evolutiva determina el desarrollo de la instancia inicial del proceso proyectual. Consiste en una secuencia de traducción de la idea a la imagen y forma arquitectónica.

Es la etapa de ejecución profesional del objeto diseñado, el desarrollo y definición para su futura materialización física.

La construcción determina el trabajo de traducción del lenguaje gráfico del proyecto al lenguaje matérico, de la realidad virtual (proyectual) a la realidad física.
Tres actos constituyen la estructura de un proceso proyectual, cada uno de estos podrá tener más o menos escenas –como en la Ópera-, en las que se incrementan los niveles de complejidad y hacen que cada proceso sea singular, pero la estructura de tres tiempos determina el periodo básico de “gestación” arquitectónica, del primer pensamiento o imagen mental a la habitabilidad.
Extracto del artículo “De la idea a la habitabilidad”
publicado en: 30-60 cuaderno latinoamericano de arquitectura Nº12
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